lunes, 11 de junio de 2012

Mano a mano - Malevaje



Malevaje grupo musical español de tangos surge en el año 1984, en plena época de la movida madrileña haciendo actuaciones en directo en el club El Salero.  En sus 25 años de trayectoria, el grupo ha apostado por el tango clásico, aunque a veces modernizando sus composiciones e incluso con algo de fusión en busca de un estilo propio, pero sin olvidar las raíces del género.
En esta octava entrega (séptima de estudio), el grupo conmemora el 60 aniversario de la muerte de Carlos Gardel, abordando doce clásicos del repertorio de El Zorzal Criollo, arreglados por el maestro Osvaldo Larrea, y en el que colaboran músicos como Joaquín Sabina, Luis Eduardo Aute, Jorge Pardo, Juan Perro y Raimundo Amador, junto con unos Malevaje que, de los miembros originales, ya sólo queda Antonio Bartrina.
No es su mejor disco, pero se convertirá en el disco más vendido, y en él destaca la interpretación de clásicos como "Volver" o "Mano a mano" con Joaquín Sabina que aquí os traigo.
Espero que os guste al menos la mitad que a mi...

Letra:

Rechiflao en mi tristeza, hoy te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer;
tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.

Se dio el juego del remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión;
hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.

Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones:
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión;
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazón.

Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás;
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.

Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás en las paradas con cafishios milongueros,
y que digan los muchachos: "Es una buena mujer".

Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en el pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p' ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión

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